EL ORIGEN DE PORTBOU

Durante el siglo XVIII, el valle de Portbou estaba acechada, por “malfactores y contrabandistas”. Sólo había algunas masías y algún barracón al lado de la playa.

En este sentido, Portbou fue originariamente refugio de pescadores, masovers y pastores. Actualmente el “moderno” casco urbano debe, en gran parte, su desarrollo a la creación de la actual estación Internacional y la apertura de la línea férrea en 1872.

El origen del nombre de Portbou es un tema pendiente. Su parte más simbólica la toma de los barcos de pesca de arrastre conocidos como “bous”. Éstos encontraban refugio dentro de la bahía en días de temporal de levante y de tramuntana.

TURISMO EN PORTBOU

Si uno planea una estancia más larga lejos de las áreas del turismo popular, Portbou debe considerarse una buena elección. La situación especial de la aldea se basa en su localización en un valle, que ha frenado la construcción excesiva. Así, Portbou sigue pequeño y rodeado de naturaleza.

La villa de Portbou presenta una Rambla o paseo, paralelo en la playa, que cubre la antigua riera. El paseo posee unos árboles que dan buena sombra en verano y bancos para sentarse. Hay muchas tiendas, bares y restaurantes.

SANTA MARÍA DE PORTBOU

La iglesia parroquial de Santa Maria de Portbou fue levantada a finales de los años 70 del siglo XIX. Es una obra neogótica del arquitecto barcelonés Joan Martorell y Montells. Destaca la fachada principal con varios relevos y leyendas alusivas a la Virgen María. El campanario es una torre de planta octogonal que tiene un piso superior de arcos apuntados y es remontada por una gran cruz de hierro. La larga escalinata de acceso a la iglesia fue construida en 1933, obra del arquitecto ampurdanés Pelagi Martínez.

PASSATGES, HOMENAJE A WALTER BENJAMIN

Passatges es el nombre del Memorial que el artista israelí Dani Karavan realizó en Portbou en homenaje a Walter Benjamin con motivo del 50 aniversario de su muerte.

Karavan propone al visitante una verdadera experiencia: un trayecto por tres puntos de la montaña de Portbou allá donde esta acoge el cementerio, tres pasajes que piden la construcción de un itinerario propio. Su autor no quería imponer un solo recorrido, quería dar a cada cual plena libertad para transitar y construir su propia experiencia. Sin moral, ni mensaje. Y así, sus tres pasajes (un túnel y una escalera con un remolino de mar al fondo, un olivo viejo y una plataforma de meditación abierta al horizonte) conforman una rueda de sentimientos: exilio y soledad, lección de supervivencia y conformidad..

LA PLAYA DE PORTBOU

La playa principal frente al puerto permanece tranquila durante todo el año, incluso durante la temporada alta, durante julio y agosto. playas de bandera azul

Se puede practicar vela y otras actividades como el kayak. Hay una escuela de submarinismo en la misma playa. Está bien equipada con servicios. Es destacable el acceso para discapacitados, que llega hasta el agua, además de un puesto de socorro.

En la playa uno puede ver los barcos clásicos catalanes, antiguamente utilizados para la pesca, que hoy en día salen de paseo tripulados por los veraneantes.

EL PUERTO NUEVO DE PORTBOU

El puerto nuevo es una construcción remodelada en 2001, que ofrecerá un lugar seguro de ancla para los barcos de pesca y las embarcaciones deportivas; desde el pequeño yate hasta los más grandes veleros.

En barco es posible descubrir innumerables calas, preciosos y pequeños entrantes que se encuentran a lo largo de la costa, muy característicos del Cap.

CALAS DE PORTBOU

Estas calas también resultan accesibles a pie, por tierra, aunque con evidente mayor dificultad.

La Platja del Clapé es un buen ejemplo, pero en general resulta casi imposible no encontrar un pequeño paraíso casi privado en algún recodo de la costa cercana.

Destacan sus impresionantes fondos y su agua cristalina. Su superficie es de cantos redondeados y las formaciones rocosas que sobresalen del agua son perfectas para hacer pesca submarina. En la carretera que lleva a Portbou se encuentra el mirador, desde el cual se ve parte de la playa, y del que parten unas escaleras largas y empinadas.